Apoyo al CONICET


Acad. Enrique Ióvine 

Ha sido intención permanente de esta Academia exaltar la importancia del CONICET, máximo organismo directivo del movimiento científico del país. En el Boletín Informativo Nº 20 aludíamos a la insuficiente atención que tiene la actividad científica-tecnológica entre nosotros, evidenciada por el bajo valor del porcentual del PBI que entonces era del 0,48%. Hoy nos enteramos [1] que la inversión pública en actividades de ciencia o tecnología llegaría al 0,15% del PBI, representando la inversión más baja desde 1975.

No obstante la permanente prédica de apoyo, creemos oportuna en las circunstancias actuales la reiteración de la recomendación académica para el logro de las óptimas condiciones de desarrollo del CONICET.

Se hace imprescindible un cambio de mentalidad estatal para evitar el éxodo de científicos que, formados en ese organismo, son prácticamente expulsados hacia otros países donde se reconoce la excelencia de su formación. Nunca la expresión "fuga de cerebros" estuvo más correctamente utilizada para señalar esa diáspora que desgarra la ciencia argentina actual.

Se ha señalado [1] una vacancia del 400% en los puestos más bajos del escalafón científico del CONICET, lo que significaría que "aunque la institución incorporase la totalidad de los científicos que obtiene su doctorado anualmente, se tardarían muchos años para completar dicha vacancia, garantizando la continuidad del sistema".

También resulta desconcertante y paradójico que, en tanto se deban cancelar proyectos de investigación por falta de fondos, el país se ve obligado a pagar las denominadas "tasas de compromiso" por no usar en tiempo y forma los créditos otorgados por los organismos internacionales.

Bien decía el maestro Houssay que "solamente con un renovado y permanente sostén de la investigación básica sería posible el desarrollo tecnológico adecuado". Su concepción visionaria se confirma en la actualidad cuando vemos que el progreso tecnológico nace en los privilegiados países que hacen culto de la investigación y sólo la recogemos de segunda mano por imperio de carencias notorias en la intencionalidad de apoyo.

En estos momentos en que nuevas autoridades se hacen cargo de la conducción del país vaya pues la reiteración de este reclamo, hecha con pureza de intenciones y sin propósitos de asunción de protagonismos.

[1] "Jaque al sistema científico nacional". Lilia J. Puig de Stubrin. Diario La Nación, 17 de marzo de 2003.

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