Dr. Modesto Carlos Rubio
[
Departamento de Farmacología. Facultad de Farmacia y Bioquímica.UBA
]
En general el médico supone que una vez realizado un buen
diagnóstico y un tratamiento acorde, el efecto del mismo
beneficiará al paciente. Sin embargo muchas veces un buen
diagnóstico y tratamiento farmacológico fracasa por un mal
cumplimiento por parte del paciente. Los errores más comunes
en el incumplimiento de un régimen posológico pueden ser de
omisión, de propósito (tomar medicación equivocada), de
dosificación, de cronología o secuencia, agregar
medicamentos por automedicación y terminación prematura de
la farmacoterapia. Por otra parte en muchos enfermos (3-18%)
se retrasa el comienzo del tratamiento hasta 10 días. Los
estudios de vigilancia del cumplimiento en tratamientos de
largo plazo indicaron que 49 % de los enfermos sólo cometió
errores menores en la cronología de la dosificación, el 40%
cometió errores importantes de la dosificación, el 10% tomó
con frecuencia dosis excesivas y sólo el 1 % no cometió
errores. Por supuesto que estos resultados varían según la
edad de los enfermos y cuál es la enfermedad de base. Un 20%
de los pacientes tiene periodos de 3 o 4 días por mes en los
que no toma medicación. Estos estudios indican que hay que
prestarle atención a los principios básicos de las
instrucciones que se les dan a los pacientes en relación al
mantenimiento de una medicación.
Debemos reconocer que es difícil identificar al enfermo que
no toma la medicación en la forma correcta, salvo aquellos
que están realizando monitoreo terapéutico de la droga. El
mejor apego del enfermo a su medicación se lograba hasta
hace unos años atrás por una mejor relación medico/paciente,
sin embargo hoy en día podemos decir que uno de los
objetivos de la atención farmacéutica es el de mejorar el
cumplimiento de la medicación.
Luego de redactada la receta el médico debe asegurarse que
el paciente entiende la enfermedad y el pronóstico de la
misma, que debe esperarse del medicamento (incluyendo los
efectos colaterales tanto admisibles como inadmisibles,
también signos de efectividad que pueden reforzar el
cumplimiento de la medicación). Lo lógico es que el médico o
el farmacéutico esplique cómo el medicamento modifica el
proceso patológico. A menudo los pacientes abandonan una
medicación porque los síntomas agudos desaparecen o se
reducen. De la misma manera muchas veces un enfermo tratado
con antidepresivos abandona su tratamiento porque el médico
no le avisó de los efectos colaterales o no se le advirtió
que pueden pasar semanas hasta que se produzca el efecto
terapéutico, como es el caso de los antidepresivos.
Los enfermos con enfermedades crónicas son propensos a
mostrar falta de mantenimiento a la terapéutica sobre todo
si el tratamiento se relaciona con efectos profilácticos y
donde el efecto de no tomar una o dos dosis no son
inmediatas. Sin embargo cuando la recaída es inmediata o
grave, hay muchas menos probabilidades de que el paciente se
desvíe de la prescripción.
Los errores y la falta de cumplimiento de la prescripción
ocurren en general a las edades extremas y en personas que
viven solas. Los ancianos presentan problemas de olvido o
autonegligencia. Sin embargo debemos reconocer que la
polifarmacia que se aplica generalmente en el paciente
geriátrico dificulta más el mantenimiento de la medicación.
En los niños se observan más los problemas relacionados al
sabor y a la deglución, este último trastorno también lo
sufren los ancianos y dificulta la medicación.
Es muchas veces importante que el médico explore los hábitos
de vida en relación al consumo de alimentos, sueño y trabajo
del paciente. Porque de otra manera podría recetar un
fármaco para tomar tres veces al día con las comidas a un
individuo que sólo come dos veces al día o duerme todo el
día y trabaja de noche. Los factores educativos, económicos,
étnicos, y de personalidad también pueden influir sobre el
apego a la prescripción. Un especial cuidado debe tenerse en
las explicaciones dadas a pacientes con un manejo primario o
nulo del idioma.
Diversos estudios indican que los médicos que no explican
las razones de sus decisiones pueden ser un factor
importante en la falta de cumplimiento de una mediación. La
relación médico-paciente y la atención farmacéutica en
relación a la claridad con que es explicado el régimen
posológico, tiene gran importancia sobre el apego a la
prescripción. Debemos entender que la relación
médico—paciente o farmacéutico—paciente es un proceso de
instrucción y motivación para ambas partes. La eficacia de
esta comunicación guarda relación inversa con el error en la
toma de medicamentos. Las instrucciones en las recetas deben
ser claras e incluir todos los detalles necesarios para que
el enfermo sepa cuándo, cómo, con qué y durante cuánto
tiempo tomar la medicación.
Las medicaciones múltiples, los regímenes con dosis
frecuentes y las características físicas de la formulación
contribuyen muy a menudo a la falta de cumplimiento de la
medicación. Los pacientes que reciben tres o más
medicamentos tienen menos probabilidades de usarlos según
las instrucciones, algo similar ocurre cuando la medicación
debe recibirse más de dos veces por día. En los ancianos un
factor negativo en el cumplimiento está relacionado con los
envases, que muchas veces no están diseñados para el
paciente geriátrico que encuentra muchas dificultades en
abrir un envase de una suspensión o en abrir un blister. El
fenómeno se complica cuando tenemos que ingerir medicaciones
variadas con aspecto similar.
Los pacientes suelen abandonar la ingesta cuando se presenta
algún efecto adverso menor, simplemente por que no se le
explicó la posible aparición del mismo y que no debe
despertarle temor. La explicación debe tener en cuenta un
buen interrogatorio previo, para saber si el paciente ya
tiene los síntomas previamente y que más tarde no se le
atribuya al fármaco erróneamente. Esto es importante porque
podría suspenderse la medicación, sin necesidad .
Las condiciones en las cuales se recibe la medicación puede
tener gran importancia, los estudios indican que en
pacientes psiquiátricos hospitalizados la falta de
cumplimiento es del 19%, los pacientes que sólo reciben
atención diurna tiene un 37% de falta de cumplimiento y los
ambulatorios muestran un 48%. Esto indica la importancia de
enseñar los principios de la automedicación antes que el
paciente salga del hospital.
¿Cuáles son las consecuencias de la falta de apego a la
prescripción?. Parece que aun cuando son claras a menudos el
médico y el paciente no las aprecian por completo. La
subutilización del fármaco prescripto priva al enfermo de
las acciones terapéuticas buscadas. Esto puede originar la
recurrencia de la enfermedad o el empeoramiento de la misma,
aparición de microorganismos resistentes a los antibióticos
o puede originar que el médico aumente la dosificación lo
que conduce a un efecto tóxico si el cumplimiento de la
prescripción aumenta. Se debe controlar el cumplimiento
antes de decidir que hay una mala respuesta y aumentar la
dosis.
El uso excesivo del fármaco origina una mayor probabilidad
de efectos adversos. Tales problemas pueden pasar
inadvertidos. Una tendencia lamentablemente común es que el
enfermo que olvida la ingesta de una dosis, duplica la
siguiente ,o adopta el criterio de que si un comprimido es
bueno dos deben ser mejor.
Incluso dentro de estudios clínicos controlados el problema
de la falta de cumplimiento del esquema terapéutico ha
originado numerosas discusiones sobre el efecto de esta
variable en estos estudios, sin embargo en estos casos la
importancia es menor dado el importante control que se
ejerce sobre el cumplimiento en estos estudios, aunque
siempre queda la duda de cómo esta variable puede alterar el
establecimiento de tasas verdaderas de eficacia y toxicidad
de un compuesto dado.
Papel del Farmacéutico
¿Cuál es el papel del farmacéutico en este importante
problema?. El farmacéutico es el último profesional que está
en contacto con el paciente ambulatorio antes de que se
inicie el tratamiento con un fármaco determinado con un
esquema terapéutico dado. Es evidente que éste profesional
juega entonces un papel fundamental en la educación del
enfermo para mejorar el cumplimiento de un esquema
terapéutico. El interrogatorio del farmacéutico permitirá
evaluar si el esquema terapéutico esta siendo cumplido. Este
papel del farmacéutico está resaltado en las nuevas técnicas
de atención farmacéutica. La cooperación entonces entre el
médico y el farmacéutico resulta de gran interés en el
mejoramiento de la farmacoterapia.
Debemos reconocer que actualmente los errores de
trascripción son muy altos. En un estudio recientemente
realizado mostró en un hospital universitario, un 6.9 % de
error que en parte es debido a recetas con escritura a mano
pobre, faxes con transmisión ilegible o errores de las
enfermeras en la dispensación.
Los diseños de nuevos envases con contadores de dosis
administradas y más fáciles de manipular sobre todo en
pacientes de edad avanzada y la informática están siendo
utilizados más frecuentemente para recordarle a los
pacientes cuándo y qué medicamento ingerir, con más
seguridad en el cumplimiento de la medicación, lo que
mejorará la terapéutica seguramente.