Fundador de
la Academia Nacional de Farmacia y Bioquímica
Nuestra Academia se halla ligada estrechamente a esta noble
tierra de Cataluña desde su mismo origen.
Como testimonio de ello quiero en esta solemne ocasión,
rendir homenaje a uno de sus insignes hijos que desempeñó un
papel protagónico en la fundación de la Academia Argentina y
que fue adalid en el progreso de las Ciencias Farmacéuticas
en nuestro país donde se lo recuerda con admiración y
estima.
En el grupo de farmacéuticos que en 1856 resolvió fundar la
entidad madre de nuestra Corporación, se destacó con
caracteres netos aquél a quien me refiero, Don Miguel
Puiggarí, nacido en esta Barcelona en 1827, donde se graduó
muy joven como Dr. en Ciencias en la Escuela de Bellas
Artes, viajó luego, en 1851, a los 24 años, a Buenos Aires
en busca de nuevos horizontes, orientados al aprovechamiento
de los productos naturales de Argentina.
Estudioso profundo y con una inteligencia superior, se
recibe allá de farmacéutico y decide radicarse en nuestro
país, donde contrae enlace con Doña Matilde Llobet. A partir
de entonces contribuye decisivamente en la fundación de la
Asociación que inicia la historia de nuestra Academia y de
la cual fue su primer Secretario. Funda y dirige la Revista
Farmacéutica, desde entonces nuestro órgano oficial, decana
de las revistas científicas en nuestro país, la segunda en
América, la décima en el mundo, en la cual publica valiosos
trabajos científicos.
Por sus méritos es nombrado por la Universidad de Buenos
Aires catedrático de Química General y luego de Química
Farmacéutica y Química Analítica.
En 1870, viajó a Europa visitando ésta, su tierra natal, y
en 1873 ya otra vez en Argentina, uno de sus trabajos
relacionados con la valoración del amoníaco y sus productos
de oxidación, publicado en la Revista Farmacéutica, fue
enviado a la Academia de Ciencias de Francia y por su
importancia mereció ser presentado en esa Institución por el
famoso químico francés Boussingault.
Fue también fundador de la Sociedad Científica Argentina,
presidente luego de la misma, y al instituirse el grado de
Dr. en Farmacia en 1875 en la Universidad de Bs. As. lo
alcanza con una brillante tesis que versó sobre la
valoración de los principios de la quina en las
preparaciones farmacéuticas. Recibió importantes premios: el
más relevante fue concedido por el Gobierno Nacional; por
varios años fue Decano de la Facultad de Ciencias
Físico-Matemáticas, al ser creada ésta.
Su carrera científica no le impidió seguir ligado
estrechamente a su patria: así, fue corresponsal de las
Sociedades de Farmacia, de Madrid y Barcelona y también de
la de París, y además Presidente de la Sociedad Española de
Beneficencia en nuestro país.
El Dr. Miguel Puiggarí, que fallece en 1889 a los 62 años de
edad, hoy es considerado como el fundador de la enseñanza de
la Química en la Argentina y en su homenaje la Facultad de
Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Bs. As. impuso en
1978 su nombre, a la Cátedra de Química General.
Uno de sus hijos nacido en Argentina, Miguel Puiggarí Llobet,
siguió los pasos de su padre; farmacéutico, alcanzó el grado
de Dr. en Farmacia y su meritoria actuación científica lo
llevó a ocupar desde 1900 a 1903, es decir hace exactamente
100 años, la Asociación que fundó su padre, hoy la Academia
Nacional de Farmacia y Bioquímica.
En 1905 fundó una de las primeras empresas dedicadas a la
producción de productos farmacéuticos que comenzaron a
desarrollarse en Argentina, iniciando una actividad que, con
el correr del tiempo, se fue extendiendo y perfeccionando,
sentando las bases de una Industria Farmacéutica que
actualmente es de una potencia incontrastable y la más
avanzada en América del Sur.
Al Dr. Miguel Puiggarí, que por 35 años enlazó nuestras
patrias y academias y a sus descendientes, hago público este
homenaje, en esta ciudad que los vio nacer: y lo hago en mi
nombre y en representación de la Academia, que hoy presido y
de la cual él fue cofundador.
Palabras pronunciadas por el Dr. Juan Claudio Sanahuja,
Presidente de la Academia Nacional de Farmacia y Bioquímica,
previamente a su discurso de incorporación como Académico
Correspondiente de la Real Academia de Farmacia de Cataluña.
(Barcelona, 28 de mayo de 2001)